Meta quiere dejar de depender tanto de la publicidad y acaba de poner una nueva ficha sobre la mesa: Meta Enterprise Platform, una división enfocada en vender herramientas de inteligencia artificial a empresas, con agentes capaces de atender clientes por WhatsApp, realizar tareas y hasta programar. El anuncio, realizado esta semana por la compañía de Mark Zuckerberg, llega mientras empresas como Anthropic y OpenAI están convirtiendo la IA empresarial en uno de los negocios más atractivos de Silicon Valley.
La apuesta tiene sentido si vemos de dónde viene el dinero de Meta. Durante el segundo trimestre de 2026, casi 98 de cada 100 dólares que ingresaron a la compañía provinieron de la publicidad. Facebook, Instagram y el resto de sus plataformas siguen siendo una máquina enorme para vender anuncios, pero Zuckerberg parece estar buscando una segunda fuente de ingresos que no dependa directamente de que una marca quiera comprar otra campaña.
Y aquí entra la inteligencia artificial.
Meta presentó Meta Enterprise Platform como una división dedicada específicamente a las necesidades de las empresas. La idea es ofrecer agentes de IA capaces de resolver tareas, atender clientes y ayudar con programación, entre otras funciones.
Para dirigir esta nueva área, Meta fichó a Dev Ittycheria, hasta ahora director general de MongoDB, compañía especializada en software de bases de datos. La noticia no pasó precisamente desapercibida en los mercados: las acciones de MongoDB cayeron alrededor de 18% tras conocerse su salida.
Pero más allá del movimiento de personal, lo interesante está en el negocio que Meta quiere disputar.
Durante los últimos meses, las empresas de inteligencia artificial han encontrado una mina de oro en los clientes corporativos. Anthropic, por ejemplo, cerró 2025 con un ritmo de ingresos anualizado de unos 9,000 millones de dólares y, para septiembre de 2026, ya habría superado los 100,000 millones, de acuerdo con información citada por The New York Times. Buena parte de ese crecimiento está relacionado con herramientas como Claude Code y Cowork, utilizadas por empresas.
La valoración de Anthropic también ha crecido de manera acelerada: pasó de unos 380,000 millones de dólares en febrero a 965,000 millones en mayo, y Reuters ha reportado que una eventual salida a bolsa podría llevarla a una valoración cercana a los 2 billones de dólares.
OpenAI tampoco se quiere quedar fuera. La compañía detrás de ChatGPT comenzó 2026 con una proporción importante de sus ingresos proveniente de consumidores, pero en agosto señaló que el negocio empresarial ya estaba ganando mayor peso.
Entonces, la pregunta para Meta es bastante sencilla: ¿tiene con qué competir en la IA para empresas?
La compañía tiene algo que sus rivales no pueden copiar de la noche a la mañana: una gigantesca base de usuarios y, sobre todo, millones de anunciantes y negocios que ya utilizan sus plataformas. También tiene el músculo financiero necesario para invertir cantidades enormes de dinero en inteligencia artificial.
Y hay otra pieza particularmente interesante: WhatsApp.
Para una empresa pequeña o mediana, utilizar IA podría ser mucho más sencillo si el agente que atiende clientes, responde preguntas o realiza determinadas tareas vive dentro de WhatsApp, una plataforma que millones de negocios ya utilizan todos los días.
Ese es precisamente uno de los posibles cambios importantes de la estrategia de Meta. En lugar de convencer a una empresa de contratar otro software, crear otra cuenta y aprender otra plataforma, la compañía podría llevar las herramientas de IA directamente a un lugar donde sus clientes ya están.
Meta también cuenta con Muse, su agente de inteligencia artificial presentado el 8 de septiembre. De acuerdo con los datos citados en el reporte original, apenas dos semanas después de su lanzamiento logró superar a ChatGPT en el primer lugar entre las aplicaciones gratuitas en Estados Unidos.
Eso no significa que Meta haya ganado la carrera de la inteligencia artificial —ni mucho menos—, pero sí muestra hacia dónde está intentando mover sus fichas.
Para las grandes empresas, el atractivo está en automatizar procesos, atención al cliente y determinadas tareas internas. Para los negocios pequeños, la posibilidad puede ser todavía más interesante: acceder a herramientas de IA sin tener que construir desde cero una infraestructura tecnológica.
Y ahí está probablemente la apuesta más ambiciosa de Meta. No solamente vender anuncios a los negocios, sino también convertirse en parte de la tecnología con la que esos negocios operan.
Primero llegaron las fotos. Después, los mensajes. Ahora Meta quiere una parte del presupuesto de software de tu empresa.
Y, si todo sale como Zuckerberg espera, quizá también quiera cobrarte por el robot que contesta el WhatsApp.
