Entre enero y julio de este año, México le vendió 884 millones de dólares en juguetes a Estados Unidos. Eso significa que ya representamos 8.5% de todos los juguetes que Estados Unidos compra afuera.
Hace apenas cuatro años éramos el 2.3%.
China, mientras tanto, va en sentido contrario. En 2022 controlaba casi 80% de esas importaciones. Ahora tiene 53.7%. Y en 2025 exportó alrededor de 8,000 millones de dólares menos en juguetes a Estados Unidos que en 2022.
¿Qué pasó?
Los aranceles.
Fabricar en China y mandar el producto a Estados Unidos se volvió mucho más caro, así que las marcas empezaron a buscar otro lugar donde hacer lo mismo sin comerse el golpe completo. Y México estaba aquí, pegado a Estados Unidos, con industria manufacturera, infraestructura y un montón de experiencia haciendo cosas para exportación.
No suena tan espectacular como decir “México se está convirtiendo en potencia tecnológica”, pero es exactamente el tipo de movimiento que explica por qué llevamos años escuchando la palabra nearshoring.
Y también explica algo que quizá no habías relacionado:
LEGO está metiendo 400 millones de dólares en Nuevo León.
La compañía danesa ya tiene ahí su fábrica más grande del mundo y ahora va a expandirla. No es que de pronto todos los niños estadounidenses hayan decidido que necesitan más bloques. Es que fabricar cerca del mercado al que le vas a vender volvió a tener muchísimo sentido.
Y aquí está la parte interesante.
Cuando hablamos de nearshoring pensamos inmediatamente en autos, chips, electrónicos y tecnología.
Pero no todo el dinero que está saliendo de China busca fabricar un iPhone.
También hay juguetes.
También muebles.
También ropa.
También productos que no parecen particularmente sofisticados, pero que necesitan llegar rápido, barato y sin cruzar medio planeta para hacerlo.
El nuevo negocio no necesariamente es inventar algo
Puede ser fabricar lo que alguien más ya fabricaba en China.
Ese es quizá uno de los puntos más interesantes del cambio.
Una empresa estadounidense que durante veinte años compró determinado producto a un proveedor chino puede estar buscando hoy exactamente el mismo producto, pero hecho en México.
No necesitas inventar el siguiente gran avance tecnológico. Necesitas ser capaz de producir algo que ya existe y hacerlo competitivo para un mercado que está literalmente al otro lado de la frontera.
Por eso los 884 millones de dólares en juguetes importan más de lo que parece.
No sólo hablan de juguetes.
Hablan de una cadena de suministro que se está reacomodando.
Y mientras China pierde una parte del negocio que construyó durante décadas, México está descubriendo que el nearshoring también puede venir en una caja de LEGO.
¿Qué llevarse? Cuando escuches que una empresa está buscando sacar producción de China, no pienses automáticamente en robots, chips o automóviles. Pregúntate qué más se puede fabricar en México y vender en Estados Unidos.
Porque quizá el próximo negocio que se mueva de Asia no sea tan tecnológico.
Quizá sea algo que cabe en una caja de juguetes.
