La Ciudad de México amaneció este domingo 30 de agosto convertida en una enorme pista de atletismo. Desde muy temprano, cerca de 30 mil corredores tomaron las calles para participar en la edición número 43 del Maratón de la Ciudad de México, enfrentándose a los siempre intimidantes 42.195 kilómetros de una de las pruebas más emblemáticas del continente.
La ruta volvió a conectar Ciudad Universitaria con el Zócalo, atravesando algunas de las avenidas y zonas más reconocibles de la capital. Para algunos fue una carrera más en su historial; para otros, el primer encuentro con ese famoso muro del kilómetro 30 del que todos hablan y nadie quiere conocer personalmente.
En la rama varonil, el peruano Cristhian Pacheco se llevó la victoria tras completar el recorrido en 2 horas, 10 minutos y 03 segundos.
Pacheco definió la competencia con un ataque antes del kilómetro 30, logrando separarse del grupo puntero y mantener la ventaja hasta cruzar la meta en el corazón del Centro Histórico.
Su triunfo volvió a demostrar que en un maratón no todo se trata de velocidad. También hay estrategia, resistencia y esa capacidad mental necesaria para seguir adelante cuando el cuerpo empieza a preguntarse seriamente por qué decidiste levantarte a correr 42 kilómetros un domingo por la mañana.
La rama femenil tuvo un claro dominio etíope. Alemtsehay Asefa Kasegn consiguió el primer lugar con un tiempo de 2:29:30, encabezando un histórico 1-2-3 para Etiopía.
La actuación de las corredoras africanas confirmó el nivel internacional que continúa teniendo el Maratón de la Ciudad de México, una carrera que cada año atrae a atletas de diferentes países y que representa un reto particular debido a la altitud de la capital.
Las buenas noticias también llegaron para México en las categorías de silla de ruedas.
Gonzalo Valdovinos consiguió la victoria en la rama varonil, mientras que Brenda Osnaya volvió a subir a lo más alto del podio en la rama femenil, defendiendo el título que había conseguido en 2025.
Ambos triunfos fueron algunos de los momentos más destacados de una jornada en la que miles de espectadores salieron a las calles para apoyar a los corredores.
Además de la gloria deportiva y el derecho de decir “sí, corrí un maratón” durante los próximos años, los ganadores absolutos recibieron un premio de 50 mil dólares, además de un reloj Garmin.
La organización también ofreció un bono de 550 mil pesos para quien lograra romper el récord histórico de la competencia. Sin embargo, la marca permaneció intacta y el premio quedó desierto.
Más allá de los tiempos y los podios, el Maratón de la Ciudad de México volvió a demostrar por qué es uno de los eventos deportivos más importantes de la capital. Durante unas horas, las calles dejaron de pertenecer a los coches y se convirtieron en territorio de corredores, familias, bandas musicales, carteles improvisados y miles de historias personales.
Porque sí, alguien ganó la carrera. Pero para muchos de los 30 mil corredores que se pusieron un número en el pecho este domingo, simplemente llegar al Zócalo también fue una victoria.
