La idea es clara: ya no basta con tener buenas intenciones verdes. Hoy las empresas necesitan datos confiables, procesos medibles y tecnología que conecte la sostenibilidad con las decisiones del negocio.
Andrés Álvarez, CMO de Sygris, lo puso en términos sencillos: el gran problema no es la falta de compromiso, sino el caos de datos. Explicó que la IA puede ayudar a ordenar información dispersa y convertirla en decisiones útiles, siempre que exista buena estructura detrás. También lanzó una advertencia importante: la IA no es magia ni es gratis para el planeta. Consume recursos y debe usarse con responsabilidad. Sin datos compatibles entre sistemas, incluso puede convertirse en un riesgo.
Desde Turning Point, su CEO Marta Martín resumió el reto en una frase: no se trata de usar más tecnología, sino de usarla mejor. Para ella, el futuro de la sostenibilidad se va a medir por la capacidad de convertir datos en decisiones responsables y resultados que duren, no solo en dashboards bonitos.
Cuando la conversación giró hacia ética y gobernanza, Fernanda Zenizo, CEO de Intelab, fue directa: la estrategia manda. Explicó que hoy la ética dejó de ser solo un tema de imagen y pasó a ser un tema de responsabilidad real. Medir bien —dijo— no solo reduce riesgos, también evita pérdidas por fraudes, mala reputación y rotación de personal, además de fortalecer la cultura interna. Lo que no se mide, simplemente no se puede mejorar.
Gema Sacristán, socia y líder de Sostenibilidad y Cambio Climático en Deloitte, quien moderó el panel, señaló que estamos en un punto de quiebre: inversionistas, clientes y comunidades están pidiendo más transparencia que nunca. Y, al mismo tiempo, la descarbonización ya no puede avanzar sin apoyo tecnológico.
Desde el sector financiero, Marité Chavira Mendoza, directora de Estrategia ESG en Banamex, recordó que detrás de cada dato hay personas, no solo números. Por eso, dijo, la gobernanza y el manejo ético de la información son clave para construir empresas más sólidas y también para abrir nuevas oportunidades de negocio.
En la parte de casos prácticos, Jordi Cueto, Gerente Global de Sostenibilidad de Coca-Cola FEMSA, explicó que en su operación la sostenibilidad ya no se gestiona con intuición sino con sistemas conectados a métricas financieras y de reputación. Gracias a eso —comentó— han logrado mejores evaluaciones en rankings ESG y estándares internacionales. La tecnología, dijo, permite convertir datos en acciones concretas que sí mueven la aguja.
Carlos Becerra, de Nestlé México, puso el foco en la cadena completa: el verdadero reto no está solo dentro de la empresa, sino en influir hacia proveedores y consumidores. La transparencia —explicó— debe contagiar a todo el ecosistema para generar cambios reales.
Desde turismo, Lourdes Prieto Márquez, de Grupo Brisas, señaló que medir impacto en comunidades, entorno y experiencia del viajero ya es parte de la competitividad del sector. Entender mejor al cliente con ayuda de la tecnología también permite fidelizarlo mejor.
El cierre del panel dejó una conclusión compartida: la IA y la tecnología pueden ampliar el impacto de la sostenibilidad mucho más allá de la operación interna —hacia la cadena de valor, las comunidades y los consumidores—, pero sin buena gobernanza de datos y supervisión humana, también pueden amplificar riesgos. La clave no es solo digitalizar —es hacerlo con criterio.
